
A poco más de dos meses de que comience en Copenhague la decisiva Cumbre donde se decidirán los compromisos en materia de reducción de gases contaminantes que tomarán el relevo al Protocolo de Kyoto, la Comisión Europea movió ayer ficha al ofrecer entre 2.000 y 15.000 euros de ayuda al año a los países pobres para ayudarles a luchar contra el cambio climático.
El propio comisario europeo de Medio Ambiente, Stravos Dimas, cifró en 100.000 millones de euros anuales las necesidades de estos países para acometer el reto de contribuir a tener un planeta menos contaminado, lo que da una idea de lo exigua de la cantidad que, además, aún está sujeta al acuerdo de los Jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, que analizarán la cuestión en octubre.
Una partida aparte
Dimas explicó ayer que estos 15.000 millones de euros saldrán del presupuesto europeo aunque no descartó crear una partida aparte para atender el gasto derivado de ayudar a los países pobres a luchar contra el cambio climático. El Presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, reiteró ayer su determinación a que Europa continúe teniendo un papel de líder pero matizó que esto no quiere decir que quiera ni que pueda financiar todas las negociaciones, en referencia a las rondas preparatorias de la Cumbre de Copenhague en las que los países en vías de desarrollo se muestran dispuestos a colaborar siempre y cuando reciban ayuda económica para hacerlo.
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