
Cuando una empresa está en un sector muy político como es el del petróleo, en momentos de muy altos precios, como los de ahora, y en zona muy populista, como es Latinoamérica, debe comprar protección donde pueda.
Después de lo que hemos visto en Bolivia, con el gobierno nacionalizando el sector energético y, aparentemente o por ahora, nada pasando, otros gobiernos están mirando qué pasa. Un gobierno que no suele necesitar mucho para que se convenza a seguir el camino del populismo es el argentino.
Repsol YPF, con una presencia importante en Argentina y habiendo invertido muchos billones allí, sufriría un impacto mucho más importante que lo de Bolivia, en su balance y en su valor bursátil.
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