
Transparency International (TI) y una amplia coalición anticorrupción de la sociedad civil han definido como gran retroceso la incapacidad de la convención internacional en Bali de llegar a un acuerdo sobre cómo evaluar de forma independiente el avance de los países en la implementación de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (UNCAC).
El desacuerdo ha significado que los pasos concretos sobre un modelo de seguimiento no se decidirán hasta la próxima Conferencia de Estados Parte a finales de 2009, seis años después de que el instrumento se firmase. Grupos de la sociedad civil temen, tras esos resultados, que se pierda impulso y que la Convención pierda importancia en la agenda política. Esto es una decepción para las millones de personas víctimas de la corrupción, que se supone son representadas por las delegaciones nacionales en la Conferencia de la ONU.
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