
Está claro que 2008 –al menos como parte de la agenda de buenas intenciones– se está convirtiendo en el año del compromiso con el medio ambiente.
Empresas de todos los sectores se preguntan qué medidas podrían adoptar para hacer que sus procesos de negocio sean más respetuosos con el medio ambiente. La opinión pública está concienciada al respecto y existe una demanda social hacia lo verde.
Las compañías del sector de telecomunicaciones se preguntan también cual puede ser su papel en agenda. Es cierto que los avances en las telecomunicaciones llevan ya años aportando su granito de arena contra el cambio climático: la banda ancha y los servicios de videoconferencia ahorran no pocos viajes de avión a directivos empresariales de todo el mundo, por no hablar del correo electrónico, herramienta de comunicación de negocios por excelencia en este mundo digital.
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