Los residuos que reciclan los consumidores no siempre acaban tratados adecuadamente. Así lo señalan instituciones como la Agencia Europea del Medio Ambiente (AEMA), dependiente de la Unión Europea (UE), y ONG como Greenpeace. Sus responsables revelan el aumento en los últimos años del traslado ilegal de residuos, incluidos peligrosos, a países en desarrollo con escasas o nulas medidas sanitarias o de control de la contaminación. Los elevados costes del tratamiento de los residuos y la falta de control llevan a empresas e instituciones responsables de su reciclado final a cometer este fraude que afecta a la salud y el medio ambiente de millones de personas en todo el mundo.
La legislación europea indica como objetivo que los Estados miembros eliminen sus residuos adecuadamente dentro de sus propias fronteras, incluidos los peligrosos. Sin embargo, la AEMA advierte de una realidad muy diferente: entre 1997 y 2005 casi se cuadruplicaron los traslados de residuos peligrosos y problemáticos para su eliminación.
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