
La legislación mexicana no sólo prohíbe el trabajo de los menores de 14 años, sino también de los mayores de esta edad pero menores de 16 que no hayan terminado su educación obligatoria. A pesar de estas restricciones legales, y en contravención a los estándares internacionales, hoy en día existen familias que asignan a los niños la realización de ciertos trabajos de manera habitual.
Aunque los datos que arroja el Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo señalan una tendencia a la baja en la tasa de ocupación de los menores de 18 años (al pasar de 12.5% en el año 2007 a 10.6% en el 2009), todavía nos encontramos por encima de países como Costa Rica y El Salvador, donde la tasa asciende a 6% y 7.1%, respectivamente.
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