
La Declaración de Independencia americana estableció en 1776 que las personas tienen derecho a la "búsqueda de la felicidad". Nuestra sociedad anuncia que el dinero es la panacea que procurará la felicidad. El problema es que solemos pasar por alto dos fuerzas poderosas, la adaptación y la comparación social, que hacen difícil un aumento del bienestar de la sociedad basado solamente en el crecimiento económico.
En el documento de investigación "Does More Money Buy You More Happiness?" ("¿Con más dinero se puede comprar más felicidad?"), los autores Manel Baucells del IESE y Rakesh K. Sarin de la UCLA Anderson School of Management abordan por qué, a pesar de los avances económicos, cada vez menos personas se sienten satisfechas.
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