
Durante más de tres décadas las instituciones micro-financieras han concedido pequeños créditos a los más pobres del mundo –la mayoría mujeres-, y generado miles de casos de estudio mostrando que dichos créditos contribuyen a reducir la pobreza, mejorar la salud, los niveles educativos y asimismo promover la potenciación de las mujeres. No obstante, algunos escépticos sostienen que no existen suficientes datos para demostrar que las microfinanzas transformen la vida de la gente a gran escala, y reclaman que se realicen análisis más rigurosos.
Ahora dos estudios han despertado dudas sobre algunas creencias durante largo tiempo consideradas prácticamente hechos. Estos estudios –que emplearon metodologías clínicas aleatoriamente controladas-, efectivamente han demostrado que los microcréditos ayudan a los emprendedores con pocos recursos a incrementar los beneficios de sus negocios. Sin embargo, sus resultados muestran un escaso impacto de los microcréditos sobre la salud, la educación, el consumo medio, los procesos de toma de decisiones de las mujeres o el grado de bienestar manifestado.
Estos inesperados resultados, que rápidamente captaron la atención de The Economist y otros medios de comunicación, crearon una gran conmoción entre la comunidad.
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