
La desprotección de los minoritarios en España debería ser campo abonado para el crecimiento de las asociaciones de defensa de los accionistas. Pero, al contrario de lo que sucede en Francia o el Reino Unido, en España estas organizaciones están teniendo un éxito limitado. Una situación que, según sus responsables, se debe a su falta de medios, a las dificultades legales para que puedan representar a los minoritarios en las juntas y consejos, y a los persistentes fracasos sufridos por los minoritarios en recientes disputas.
A gran distancia aún de Estados Unidos, el activismo de los accionistas minoritarios empieza ya a extenderse en Europa. En el Reino Unido, la UKSA es una potente organización, capaz de doblegar la voluntad de los señores de la City. Y en Francia, ADAM, presidida por Colette Neuville, ha logrado éxitos tan sonados como el cese de los directivos de Eurotunnel en una junta de accionistas, el rediseño de la operación Renault-Nissan y casi 1.000 millones de euros más para los minoritarios en la absorción de Havas por Générale des Eaux en 1998.
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