
Hace tiempo que hablamos de que la comisaria europea de la Sociedad de la Información, Viviane Reding, quería que la Unión Europea se meta para controlar las tarifas que las empresas de telefonía móvil imponen a los que viajan fuera de su país de origen, los cobros por roaming.
Su trabajo está teniendo éxito, ya que un comité del parlamento europeo acaba de votar a favor de su propuesta y, además, fijaron precios bastante por debajo de lo que esperaban las empresas, un máximo de €0,40 por llamada. Queda todavía muchas más aprobaciones para que este voto tenga efecto, incluyendo que los países lo integren en sus leyes.
Se estima que las empresas perderán muchos millones con la aplicación de este máximo en un negocio que les trae más de €8.500 millones al año.
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