
El Código de Buen Gobierno recomienda que al menos un tercio de los consejeros de las sociedades cotizadas sean independientes. Las empresas españolas se empeñan en hacen creer que cumplen este consejo y raro es el día que una no anuncia el nombramiento de uno de ellos.
Claro que si se escarba un poco se observa que dos de cada tres de los denominados independientes realmente no lo son. De los 87 designados como independientes el año pasado, sólo a 25 se les podía considerar como tal.
Eso significa que ejercen su cargo libremente porque fueron designados por la Comisión de Nombramientos, no son directivos de alguna filial de la compañía y no tienen relación con ningún accionista significativo.
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